PORTFOLIO
SEARCH
SHOP
  • Your Cart Is Empty!
Your address will show here +12 34 56 78
Ser padres es una responsabilidad que nos lleva a mantenernos atentos a conocer y entender las características de nuestros hijos, nos conduce a tomar decisiones que en muchos de los casos los hacemos por responder a las situaciones cotidianas o a las experiencias que traemos de cómo fuimos criados.
En los tiempos en que vivimos gozamos de medios para informarnos o compartir vivencias que posiblemente nos puedan funcionar y aportar.
La disciplina positiva es un modelo educativo que parte del entendimiento de la forma de comportamiento de los niños y jóvenes, respetando sus características, ritmos y sobre todo sus necesidades que permitan moldear su actitud de forma positiva, afectiva, respetuosa pero con firmeza y consistencia.

La educación positiva se basa en :
La comunicación, siendo el lenguaje un medio para expresar nuestras emociones, construyendo vínculos y relaciones.
Expresarse de manera positiva , amable y firme para resolver situaciones y conflictos.
Desarrollar la reflexión con el fin de asumir consecuencias y encontrar soluciones.
Es un modelo que no se focaliza en un control excesivo ni en la permisividad, busca consistencia con afecto y contención.
Es un proceso a largo plazo, no infunde temor si no respeto.
Busca enseñar y lograr:
Permite gestionar las emociones de tal manera que el niño aprenda a reconocer sus emociones y entenderlos.
Entender qué comportamientos son adecuados y ayudarlos a modificarlos los inadecuados.
Enseñarles a ser independientes, a tomar decisiones.
Ejercitar el uso de consecuencias lógicas y entrenarlos a reconocer situaciones de peligro.
Emplea preguntas para centrarlo en la situación y en la solución “que” y “cómo” ¿qué paso? ¿cómo te sientes? ¿qué has aprendido? ¿cómo lo vas a resolver? ¿cómo lo puedes utilizar para la próxima vez?
Enseñemos a reconocer nuestras emociones y de los demás “empatía”
Implicalos en las soluciones de situaciones cotidianas.
Fomenta espacios sociales para aprender a solucionar situaciones y ayudarse los unos a los otros (aprender a esperar, a compartir, a respetar el espacio del otro, a pedir disculpas , etc.)
Resuelve los problemas entre los participantes, teniendo cuidado de no echarse la culpa y focalizarse en las soluciones, en el proceso deberán asumir las consecuencias en función de lo sucedido.
Establecer rutinas y estructura “todo tiene su momento”.
Expresa opciones limitadas : ¿te bañas antes o después de la tarea? el permitir que el niño elija lo motivará hacerlo.
Enséñale la diferencia entre lo que siente y lo que se debe hacer “entiendo tu molestia pero no se empuja al compañero”
Distrae o reorienta sobre lo que pueden hacer en vez de prohibirles de manera punitiva.
Enséñale a reconocer que se ha cometido un error, responsabilizarse de las consecuencias, reconociliate (pidiendo perdón) y resuelve (buscar soluciones).
Abrázalo y elogia las conductas positivas por más pequeñas que sean.
Dedícale tiempo y comparte experiencias aunque estás sean simples.

Directora Jessica Susano
Fuentes: www.positivediscipline.com / www.crianzapositiva.org
0